22/12/2017

Aprende fotografía (Cap. 16): Enfoque en Fotografía (y IV): modos de Autofoco

Ya sabes que dependiendo de si eres tú o tu cámara quien decide que lo más importante de la escena está enfocado hablamos de enfoque manual (MF) o automático (autofoco AF), respectivamente.

Autofoco, tu cámara decide

Dentro del enfoque automático (AF) o autofoco (autofocus en inglés) hay distintas formas de funcionamiento que vamos a ver, pero antes de eso, tomémonos unas líneas para situarnos mejor.

Cuando seleccionas AF en tu cámara (generalmente ese selector está, en realidad, en el objetivo que tienes montado si se trata de un cuerpo con lentes intercambiables), dejas que sea ella quien decida cuándo algo va a salir perfectamente nítido en la imagen.

Al contrario que los modos automáticos de exposición que generalmente limitan tu capacidad para influir en el resultado, motivo por el que te aconsejo que los vayas dejando atrás progresivamente, el funcionamiento del autofoco tiene grandes ventajas: la mayoría de las cámaras son mucho más rápidas enfocando por sí mismas de lo que nosotros conseguimos girando el anillo de nuestro objetivo, y su precisión también suele ser mayor. Por eso, a no ser que la máquina no consiga enfocar (algo que sucede de tanto en tanto, sobre todo cuando hay poca luz o un escaso contraste), que quieras desenfocar deliberadamente la escena o seleccionar la distancia hiperfocal para no tener que preocuparte del enfoque, el autofoco (AF) debería ser la opción por defecto.

Modos de autoenfoque

Aunque depende de la marca, hay algunos modos de autofoco muy extendidos que están disponibles en la mayoría de las cámaras con ajustes manuales (bridge, sin espejo, réflex, etc.). Vamos a repasarlos para conocer cómo funcionan y cuándo conviene recurrir a cada uno de ellos, sin embargo no olvides que para poder aplicar lo que viene a continuación lo más conveniente es echarle un ojo al manual de tu máquina.

Autofoco Simple

Para enfocar cuando estás en este modo tienes que pulsar el botón de disparo hasta la mitad, en ese momento el “foco” queda bloqueado a la distancia a la que se encuentra el objeto sobre el que has situado el punto de enfoque (que generalmente se ilumina en el visor o en la pantalla trasera de tu cámara); mientras no presiones hasta el final o no sueltes el botón, todo lo que se encuentre a esa distancia se mantendrá en foco (eso y lo contenido en una zona paralela al sensor, más extensa cuanto menor sea la apertura del diafragma). Para hacer una fotografía sólo tienes que pulsar hasta el final, y volver a comenzar el proceso.

Es el modo de enfoque por defecto y el que deberías emplear al reencuadrar. Tiene la gran ventaja de que la decisión de qué zona de la escena se mantiene enfocada depende al 100% de tu criterio, pero a cambio es insensible al cambio de distancia entre la cámara y el objeto o persona que quieras registrar nítidamente, es decir, una vez que has bloqueado el enfoque a una determinada distancia de donde te encuentras, si el objeto que quieres fotografiar se mueve (o tú cambias tu posición respecto a él), tendrás que volver a comenzar el proceso desde el principio.

Por cierto, si quieres dejar el enfoque inmóvil a una determinada distancia de la cámara puedes usar este modo sobre un punto que se encuentre a esa separación, pulsar el botón de disparo hasta la mitad y, sin soltarlo, cambiar el selector de tu objetivo de AF a MF. De esa manera la distancia de enfoque queda fijada en esa zona y sólo tienes que pensar en disparar.

Autofoco Continuo

Este es un modo inteligente: mientras sigues con tu cámara un sujeto en movimiento, ella ajusta continuamente el enfoque para que aquello que se mueve se registre nítidamente con independencia del momento en que decidas disparar. En otras palabras, el enfoque se mueve con el objeto para que éste siempre aparezca nítido en tu fotografía aunque cambie su distancia con respecto a la cámara.

Evidentemente este modo (que en Canon se denomina AI SERVO AF y en Nikon AF-C) tiene la gran ventaja de que se adapta al movimiento de los objetos, si estás fotografiando a algo que se mueve  y lo hace suficientemente rápido, al usar el bloqueo de enfoque del punto anterior correrías el riesgo de que entre el momento en que pulsas hasta la mitad el disparador y cuando lo haces hasta el final para registrar la fotografía la distancia haya cambiado lo suficiente como para que el enfoque ya no se encuentre donde te interesa, sin embargo en autofoco continuo las posibilidades de conseguir una imagen como deseas aumentan sensiblemente. A cambio, y como desventajas, el consumo de batería es elevado como consecuencia de un trabajo continuado de los motores del objetivo, y la decisión de qué parte de la escena debe registrarse nítida puede depender de la cámara y no sólo de ti (depende del modelo y la marca, claro, pero es una posibilidad).

Por cierto, el funcionamiento de este modo puede variar mucho entre diferentes modelos de cámaras, en algunos es necesario mantener el disparador presionado hasta la mitad para que opere y en otros no es necesario, en algunas máquinas funcionan simultáneamente varios puntos de enfoque y en otras solamente uno fijo, etc.; tenlo en cuenta porque los resultados pueden ser muy diferentes. Ya sabes qué viene ahora, sí, eso debería aparecer en tu manual. 😉

Autofoco Automático

Como el anterior, este es un modo inteligente que se denomina AI FOCUS AF en Canon y AF-A en Nikon, y que combina los dos anteriores. Cuando tu cámara se encuentra en él, es capaz de discernir si aquello que encuadras está fijo (en cuyo caso funciona en autofoco simple) o en movimiento (actuando en autofoco continuo). Imagina que quieres fotografiar algo o alguien que está quieto pero que podría comenzar a moverse en cualquier momento, este es el modo idóneo: bloquea el enfoque pulsando el botón hasta la mitad y éste seguirá al sujeto aunque después empiece a moverse cambiando su distancia respecto a la cámara. Una vez más ella tomará decisiones sobre la marcha (que pueden ser acertadas o no) y el consumo de la batería puede aumentar, pero siempre supondrá una ayuda en situaciones complicadas en las que el autofoco simple te obligaría a pulsar hasta la mitad, soltar y volver a pulsar hasta la mitad con cada cambio de distancia…

Ya ves que hay alternativas cuando la situación se complica en cuanto al enfoque, tenlas presentes para aumentar tus posibilidades escogiendo el modo más adecuado según las circunstancias. Y no olvides que siempre puedes enfocar manualmente, o seleccionar la distancia hiperfocal para concentrarte sólo en el resto del proceso…

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