25/05/2018

APRENDE FOTOGRAFÍA (CAP. 28): Uso del flash externo (y III).

Tras ver cómo funciona el flash externo en combinación con tu cámara y cómo puedes controlar por separado su iluminación y la luz ambiental disponible, toca cerrar la serie con algunos conceptos que conviene tener en cuenta cuando incorporas esa fuente de iluminación portátil a tu Fotografía.

Número guía de flash.

La potencia de un flash externo viene expresada por su número guía (NG). Cuanto mayor es NG, mayor es la distancia a la que puede iluminar un objeto obteniendo una exposición correcta. El número guía suele venir indicado para una apertura de diafragma y una sensibilidad dadas (generalmente f/1 e ISO 100) y se calcula a través de esta fórmula:

NG = (distancia x número f) / √(ISO/100)

Si nuestro flash, por ejemplo, es capaz de iluminar un objeto situado a 8m de manera que quede correctamente expuesto para una apertura de diafragma de f/11 y con una sensibilidad de ISO 400, su número guía es 8 x 11 / √(400/100)  = 88 / 2 = 44. Algunos valores típicos de NG son 22, 26, 38, 44, 51…

Aunque la fórmula en sí no es importante es interesante comprender un par de consecuencias:

  • A mayor apertura de diafragma (menor número f), mayor es la distancia alcanzada por el flash
  • De la misma forma, cuanto mayor es la sensibilidad del sensor o de la película, la luz generada por el flash es visible a mayor distancia

Ley del cuadrado inverso de la distancia.

En la mayoría de los flashes externos es posible ajustar su potencia en fracciones del máximo valor. Por ejemplo podemos reducirla a la mitad, a la cuarta parte y así sucesivamente. Cada vez que pasamos de un valor al siguiente estamos dividiendo a la mitad la intensidad de la luz emitida (por ejemplo de 1/16 a 1/32) o duplicándola (de 1/16 a 1/8). Así controlamos la iluminación que “baña” al sujeto.

Además,  la intensidad de la luz generada por un flash externo depende de la distancia a la que se encuentra el objeto iluminado. Puedes hacer la prueba acercando tu mano a una lámpara y comprobando cómo la iluminación en la palma depende de lo cerca que está de aquella.

De esta forma podemos reducir o aumentar la cantidad de luz que alcanza al sujeto acercando o alejando el flash. Si decidimos hacerlo así debemos tener en cuenta que al multiplicar por dos la distancia entre el flash y el objeto la intensidad de la luz no se reduce a la mitad sino bastante más. En eso consiste la ley del cuadrado inverso de la distancia. La intensidad de la luz es inversamente proporcional al cuadrado de la distancia.

No te asustes por el enunciado, lo importante aquí es el término “cuadrado”, porque significa que:

  • Si la distancia se multiplica por 2, la intensidad se divide por 2² = 4
  • Si la distancia se multiplica por 4, se divide por 4² = 16
  • Y así sucesivamente…

Eso quiere decir que un pequeño aumento de distancia entre el flash y el objeto se traduce en una gran pérdida de intensidad de su luz. Mientras que al reducir la potencia a la mitad en el propio flash la intensidad también se divide en la misma medida. Si duplicamos la distancia entre éste y el sujeto aquella cae a la cuarta parte, y sucesivamente.

El ángulo importa.

La luz produce sombras. Las sombras son las que nos permiten apreciar los volúmenes y la profundidad de una escena. Cuando fotografías en la misma dirección en la que iluminas, las sombras prácticamente desaparecen y con ellas la tridimensionalidad.

Eso es algo que sucede, por ejemplo, cuando usamos el flash incorporado en el cuerpo de nuestra cámara. O cuando montamos una unidad en la zapata de su parte superior. La fuente de luz está en la línea del objetivo. Ilumina en la misma dirección en la que apuntamos nuestra cámara. Los resultados suelen tener un aspecto plano.

Sujeto iluminado con flash externo frontal: las sombras desaparecen.

Como ves en la fotografía de arriba, la figura parece no tener volumen. Eso se debe a que fue fotografiada con el flash montado en la cámara, apuntando directamente a ella. Básicamente hay dos maneras de solucionar este problema para devolver a la escena la profundidad que tiene en realidad.

Introducir un ángulo entre el flash externo y la fotografía.

Si haces que el flash no ilumine desde donde estás fotografiando sino desde un lateral, aparecerán sombras que van a hacer aflorar los volúmenes.

Sujeto iluminado con flash externo lateral: aparecen sombras.

Si separas flash y cámara vas a tener que conseguir que se comuniquen y sigan estando sincronizados. De tal manera que el disparo del primero se produzca cuando el obturador está abierto. Puedes lograrlo con un cable o con transmisores y receptores inalámbricos.

Rebotar la luz del flash externo.

Es posible conseguir un efecto parecido al de arriba sin tener que separar flash y cámara. Por ejemplo, si no cuentas con un cable o un sistema inalámbrico para comunicar ambos. Básicamente consiste en girar la cabeza del flash y dirigir su luz hacia una superficie que la rebote. De forma que llegue al sujeto desde un lateral (o desde arriba, si lo prefieres).

Si este es el resultado de fotografiar sin flash:

Fotografía de un libro sin flash externo, plana y sin volumen.

Al repetir la misma fotografía conectando el flash a la zapata superior de la cámara y dirigiendo su haz de forma que rebote en una superficie a la izquierda de la cámara la textura de la portada se hace más evidente y gana presencia:

Fotografía de un libro con flash externo rebotado.

Cuando rebotas el flash debes tener en cuenta dos factores muy importantes:

  • La distancia que va a recorrer la luz es mayor que si llega al sujeto en línea recta. Como ya sabes al aumentar la distancia la intensidad desciende de forma muy importante.
  • Si la superficie hacia la que diriges tu flash es de color, éste va a acompañar a la luz en dirección al objeto.

Por ejemplo, si en lugar de un reflector blanco empleamos una superficie roja…

Fotografía de un libro con flash externo rebotado en una superficie de color.

Velocidad máxima de sincronización

Para terminar hay que tener en cuenta que a la hora de incorporar un flash hay que hablar de una limitación. Decimos que éste y la cámara están sincronizados cuando el primero se dispara mientras el obturador está completamente abierto. Esto sucede durante un lapso de tiempo más o menos breve.

Si la velocidad de obturación es demasiado rápida, el disparo del flash ocurre cuando el obturador no está completamente expuesto a su luz. Por tanto aparece una banda negra justo en la zona no alcanzada por el flash al rebotar en dirección a la cámara.

Fotografía de un libro por encima de la velocidad máxima de sincronización del flash externo

La velocidad máxima de sincronización depende del modelo concreto de cámara. Algunos valores típicos son, por ejemplo, 1/125, 1/180 y 1/250 de segundo.

Hasta aquí, la serie de entradas dedicada al flash externo. Ojalá haya servido para perder el  miedo a un accesorio que, una vez que practicas con él y lo entiendes, puede ayudarte a sacar mucho partido de situaciones que de otra forma no podrías resolver.

Artículo de Rubixephoto.

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