06/11/2017

Comprar Tu Primera Cámara de Fotos Réflex.

Todo el mundo empieza a dar sus pinitos en fotografía réflex con mucha ilusión pero, te sorprenderá saber que la mayoría de los que posteriormente abandonan lo hacen como consecuencia de un primer contacto “mal planteado” con la fotografía réflex. Me explico.

En fotografía réflex no vale empezar con cualquier cámara. Un buen comienzo en fotografía requiere de una buena cámara. Y no, con “buena cámara” no me refiero a una cámara cara ni con altas prestaciones. Me refiero a una cámara “adecuada”. Una cámara acertada para el tipo de usuario que la va a usar. Alguien que jamás haya utilizado una cámara réflex en su vida no debería empezar, de entrada, con una réflex de 2.000 euros pensada más para el usuario profesional. Ni siquiera cuando se tienen aspiraciones de evolución hacia el sector profesional.

Lo de la cámara es sólo un ejemplo. Hay un sinfín de aspectos que el fotógrafo aficionado o principiante normalmente desconoce, y que lamentablemente nadie nos explica cuando estamos empezando. ¿Te cuento alguna más?

 

Presupuesto

Un error muy común entre compradores de cámaras réflex “primerizos” es el de dedicar el 100% del presupuesto a la adquisición de la cámara, cuando en realidad, la cámara por sí sola no nos dará más que unas fotos simples y limitadas. Aparte de la valía del fotógrafo, gran parte del mérito de una buena fotografía lo tienen los accesorios que acompañan la cámara y el objetivo que va acoplado a ella. Si fundes el 100% de tu presupuesto en la cámara más cara que te puedes permitir, posteriormente a las pocas semanas o meses empezarás a aburrirte de las fotos que sacas, empezarás a pensar que te has equivocado de cámara, o que tal vez no seas tan buen fotógrafo como habías pensado en un principio, cuando nada de esto es cierto. Lo único cierto es que una buena cámara por sí sola cojea. Una buena cámara requiere de un buen objetivo, de un buen trípode y de un largo etcétera de accesorios que suponen una suma importante de dinero.

¿Moraleja? Divide tu presupuesto en 2. Dedica la mitad para comprar la mejor cámara réflex que te puedas permitir (recuerda, cara no siempre significa buena). Deja la otra mitad en la hucha, que más adelante la necesitarás para adquirir material complementario que te hará falta.

Objetivo

El objetivo es la madre del cordero. Después de la cámara, el objetivo es el elemento material más importante en el equipo de un fotógrafo. Me atrevo a decir incluso que es tan o más importante que la cámara. ¿Por qué? El objetivo es el primer lugar por el que pasa la imagen (la luz). Ésta lo atraviesa entero, de cabo a rabo. Durante este viaje de la luz por el interior del objetivo, la luz sufre modificaciones, cambios y alteraciones que hacen que la imagen sea una u otra. Disparando con la misma cámara y en exactamente las mismas condiciones, dos objetivos distintos nos pueden dar dos fotografías completamente diferentes: una con las líneas rectas y la otra con las líneas inclinadas; una con más luz y la otra con menos; etc.

Esto va más allá de lo meramente visual. Dos imágenes visualmente distintas nos pueden contar dos historias o hacernos sentir dos emociones completamente distintas también.

Como ves, el objetivo tiene una importancia clave, y sin embargo es el gran olvidado de la mayoría de los fotógrafos aficionados. ¿Por qué sucede esto? Pues sencillamente porque cuando estamos empezando en fotografía, soñamos con echarle el guante a una cámara réflex, la observamos desde el escaparate y normalmente la vemos con un objetivo de serie acoplado a ella. La mayoría de las cámaras réflex se pueden comprar con y sin objetivo, pero si uno no tiene mucha idea y tiene que escoger entre cámara CON objetivo (vida solucionada) y cámara SIN objetivo (oooooootra vez vuelta a empezar: tengo que investigar, informarme, buscar en foros, blogs, vídeos en Youtube, preguntar a un amigo, luego a otro y a otro, comparar, objetivo para arriba, objetivo para abajo), es normal que uno tienda a adquirir el kit cámara + objetivo incorporado. Parece que así tenemos el problema resuelto 🙂 Pero no. En realidad, no hemos hecho más que posponerlo. Tarde o temprano acabaríamos dándonos cuenta de la realidad: el objetivo del kit es básico, muy, muy básico, y a duras penas nos permite capturar una fotografía “normal”. Si queremos obtener fotografías tan impresionantes como las que vemos por ahí, la mayoría de las veces nos hará falta un objetivo de aquellos que van sueltos, de los que nunca vienen en el kit de la cámara.

Este punto del objetivo casa con el anterior del presupuesto. Si te dejas algo de dinero en la hucha al poco tiempo, en cuanto empieces a trastear con la cámara y te vayas dando cuenta de que necesitas extender un poco más tus alas como fotógrafo, podrás informarte, escoger el objetivo que mejor se adapte a tu estilo fotográfico, y sin más irás a la tienda a por él, hucha en mano 🙂

Accesorios

Soy un minimalista empedernido en todas las facetas de mi vida, y en fotografía no lo iba a ser menos. Soy contrario, por lo tanto, a la abundancia en material fotográfico sin que sea justificada. No me gusta que la gente se obsesione con llenar la mochila de cacharrería que luego ni siquiera usan. Respeto completamente a aquellos que llevan todo tipo de cachivaches mientras le den uso realmente, sin embargo, tengo la convicción de que en fotografía no necesitas tener absolutamente todos los accesorios para poder tomar una fotografía de la cual te puedas sentir orgulloso.

Dicho esto, no te voy a esconder que algún accesorios necesitarás. Tampoco podemos ir al extremo opuesto y querer prescindir de todos los accesorios. Algunos accesorios te harán la vida más fácil como fotógrafo. De nuevo, esto es algo a tener en cuenta desde el primer día, así que no fundas toda la pasta de golpe.

Infórmate tranquilamente de qué accesorios fotográficos existen, para qué sirven, y decide si te hacen falta o no. Eso sí, compra sólo aquello que realmente te vaya a resultar útil.

Jamás te dejes llevar por el consejo del vendedor (exclusivamente)

Es muy común que el usuario se dirija a una tienda, generalmente una tienda de electrónica o grandes almacenes, se acerque al vendedor y le pregunte algo del estilo “¿Qué tal, le puedo hacer una pregunta? Verá, me gusta la fotografía y estaba pensando dar el salto de una compacta a una réflex. ¿Usted qué cámara me recomendaría?”.

Antaño el vendedor, dueño de una tienda de fotografía y siendo él mismo fotógrafo de profesión, nos habría hecho un serie de preguntas y nos acabaría recomendado la que según su criterio objetivo podría ser la réflex ideal para nuestro caso.

Hoy en día, en el 90% de los casos, nos atenderá un profesional que pertenece a uno de dos grupos:

  1. Un comercial que, víctima de la presión a la que le somete su jefe para alcanzar un mínimo de ventas/beneficios, te coge del brazo y te lleva al fondo de la sección, donde tiene apiladas las cámaras que más margen de beneficio le proporcionan, o quizás aquellas que nadie compra y que no hay forma de darles salida. Con una amable sonrisa el comercial te mirará y señalando con el dedo la susodicha cámara y te dirá “He aquí la mejor cámara réflex del mundo. ¿Quería algo más, a parte?”.
  2. Si tienes mejor suerte, darás con un comercial que si bien no te va a querer mentir intencionadamente, el pobre ni sabe de fotografía ni su empresa le ha preparado para vender/asesorar sobre cámaras. Te atenderá con una amable sonrisa y te recomendará cualquier cosa que piense que sea buena. El día anterior el chico habría estado recomendando lavavajillas y, al día siguiente, le encontrarás en la sección de hornos o campanas de extracción de humo.

Cuando digo que no te dejes llevar por el consejo del vendedor no quiero decir que éste tenga malas intenciones, al menos no siempre. Habrá de todo. Hay vendedores de cámaras buenos y honestos y los hay que no lo son, los hay muy cualificados y los hay que no. Como la vida misma.

Lo que digo es que los vendedores que te atienden en las tiendas donde la mayoría de los usuarios compran cámaras no siempre son personas 100% cualificadas en materia de fotografía. Seguro que hay excepciones, pero para curarte en salud te recomiendo que además de la opinión del vendedor busques otras, desde consultar la opinión de otros vendedores en otras tiendas, aunque no vayas a comprar en ellas, sencillamente para contrastar la primera opinión, hasta buscar artículos y temas en redes sociales, en Internet, en blogs, foros, vídeos de Youtube, etc.

¿Dónde comprar?

En el pasado, para comprar una barra de pan te ibas a una panadería y, para adquirir una cámara de fotos, te ibas a una tienda de fotografía 🙂

En la actualidad, hay infinidad de comercios donde puedes adquirir tu cámara réflex. Por poder, puedes comprar tu equipo fotográfico hasta en el supermercado. Así, ya que vas a por la cámara aprovechas y traes algo de lechuga y tomate para ensalada si ves que falta en casa.

Bromas a parte, soy un gran defensor de la compra online. Me sigue gustando visitar tiendas y comercios físicos, sobre todo para ver en directo la cámara, palparla si puedo, probarla quizás, pero los beneficios que ofrece la compra por Internet no los encuentro a día de hoy en ninguna tienda física.

Enumero sólo algunos ejemplos de los beneficios de comprar online:

  • No tienes un vendedor que te agobie con frases del tipo “¿Necesita que le eche una mano? Venga, mire esto. Deje que le recomiende aquello. Créame, me lo agradecerá”. Soy un comprador introvertido. Cuando quiero tomar una decisión de compra me gusta que me dejen a mi bola, me gusta tomármelo con calma.
  • Es mucho más fácil comparar varios modelos, mirar las prestaciones de una cámara, de la otra, analizar, buscar opiniones, etc. En una tienda física es imposible.
  • Algunas tiendas online, tipo Amazon, te permiten ver valoraciones y opiniones de otros compradores que han comprado esa misma cámara o accesorio. En una tienda física, imposible.
  • Por lo general, no siempre pero por lo general encuentro mejor precio en las tiendas online. Estas se ahorran muchos costes fijos que los establecimientos físicos tienen que afrontar, lo cual le da a la tienda online la posibilidad de ofrecerte un precio más competitivo.

Si me preguntas por la tienda donde suelo realizar mis compras fotográficas, te diré cuál es 😉 Pero reconozco que soy muy poco objetivo en este asunto. Soy un fanático de esta tienda en particular, así que, para darte una respuesta lo más “racional” posible, déjame primero decirte qué busco en una tienda online para poder comprar en ella. Principalmente 2 cosas:

  1. Precios competitivos. ¿Y a quién no, verdad?
  2. Excelente servicio de posventa y de atención al cliente. Si no me gusta el producto, me gusta poderlo devolver o reclamar y recibir un trato correcto.

En mi caso Amazon responde a estas 2 exigencias de manera espectacular, así que desde hace un tiempo todas, absolutamente todas mis compras fotográficas (así como recomendaciones) las realizo en Amazon. El día en que deje de estar satisfecho lo diré, pero por ahora no podría pedir más 😉

¿Qué buscar en una cámara de fotos réflex?

Creo que toda “primera cámara réflex” tiene que tener las siguientes características:

  • Precio por debajo de los 500 Euros.
  • Tamaño pequeño. Contrario a la creencia popular que muchos aspirantes a la fotografía tienen, en materia de cámaras réflex cuanto más pequeña, ligera y manejable sea una cámara réflex, mejor. Las cámaras réflex grandes, enormes, gigantes, son lo más parecido a conducir un camión o trailer. ¿Te irías de excursión o al cine montado en un camión? Pues con las réflex profesionales de tamaño grande pasa lo mismo: tienen su utilidad, pero están pensadas principalmente para el uso profesional. Fuera de eso, lo ideal es que la réflex tenga un cuerpo diminuto.
  • Marca y modelo populares: compatibilidad con más objetivos y accesorios, facilidad de reparación y de encontrar información en Internet, facilidad para encontrar videotutoriales, etc.
  • Buenos comentarios y opiniones de otros compradores verificados en sitios como Amazon.

Espera Mario. ¿No pides nada de megapíxeles, de ISO ni de fotogramas por segundo?

No.

Mira: en pleno siglo XXI es bastante difícil encontrar una cámara réflex digital en la que los megapixeles escaseen. Quien sí puede querer mirar con lupa las prestaciones técnica de una cámara y otra es el usuario que quiere dedicarse a esto de manera profesional, pero para el común de los fotógrafos que disfrutan de esto como una pasión, la mayoría de las cámaras réflex digitales hoy en día responden perfectamente a la mayoría de las exigencias técnicas.

Querido lector: lo que llevas leído hasta aquí debería permitirte hacer una elección perfecta de tu primer equipo fotográfico réflex, no obstante, me falta contarte un pequeño truco que siempre me ha servido a la hora de adquirir o recomendar una cámara réflex.

Mi truco personal

Antes de explicarte el truco, un poco de contexto: la mayoría de marcas sacan a la venta un determinado modelo de cámara réflex y, tras un tiempo, un año, dos a lo sumo, mejoran ese modelo añadiéndole características aquí y allá, le asignan un código o número secuencial diferente, y lo ponen a la venta por un precio elevado de entrada. Al mismo tiempo, el modelo anterior es rebajado de precio de manera casi inmediata.

Pasan dos cosas:

  1. La mayoría de las veces, la diferencia de precio entre el nuevo modelo y el que es inmediatamente anterior es importante.
  2. Casi siempre, la diferencia en prestaciones y características técnicas no suele justificar tanta diferencia de precio.

Aquí entra el factor preferencia personal de cada uno. Hay quien no le importa pagar un precio más alto sencillamente para tener 24 megapixeles en lugar de 14 (más que suficientes). Hay quien es capaz de pagar más por el mero hecho de que la cámara lleve chip GPS o que sea capaz de conectarse a Internet para así subir fotos directamente a redes sociales. ¡¡Ohhhhhhhhhhh!!

En mi caso prefiero quedarme con los más que suficientes 14 ó 16 megapixeles, incluso menos si hace falta, prescindir del módulo GPS, y a cambio, poder disfrutar de un magnífico objetivo de una gran apertura (el 50mm de f/1.8 por ejemplo) gracias al dinero que me ahorro quedándome con el modelo de cámara anterior. Mi truco es que prácticamente nunca me compro ni recomiendo la compra de la última cámara réflex. No me gusta llevar “el último grito” en nada 😉 Prefiero hacer una compra inteligente (al menos así la considero yo) quedándome con el grito inmediatamente anterior el cual 12 meses atrás era “el último grito” también, y poder dedicar el resto de mi presupuesto a objetivos y accesorios que me hacen buena falta.

Un último consejo antes de comprar un equipo de fotografía réflex

Tras muchos años asesorando y recomendando en materia de cámaras de fotos a fotógrafos de toda índole, puedo decir que una de las mayores barreras que hacen que muchos se queden sin hacer fotos es habitualmente lo que se conoce como “parálisis por análisis”. Te propones comprar una cámara de fotos, te metes en Amazon y miras una. Te gusta. A los pocos minutos te llama la atención otra. Investigas un poco más y te empiezan a aparecer más opciones. Cuando finalmente parece que ya tienes un equipo réflex decidido, se lo comentas a un amigo y éste se echa las manos a la cabeza porque, según él, la mejor marca de cámaras de fotos ha sido siempre, es, y seguirá siendo la suya, la de la cámara que él tiene, y cualquier otra marca es caca 💩

Conozco esta sensación. La he podido experimentar en primera persona en mis inicios como fotógrafo, pero cuando más la que vivido ha sido durante todos estos años al frente de Blog del Fotógrafo, viendo cómo muchos de nuestros lectores están hechos un lío ante la complicada decisión de qué cámara comprar. En lo que muchos no caen es en que, mientras piensan y repiensan qué cámara comprar, están dejando de hacer lo que más les apasiona: fotografiar.

Mi último consejo es que no te obsesiones con la cámara que vas a comprar. Intenta seguir los consejos y recomendaciones que te he explicado atrás en este artículo, y haz todo lo posible por hacerte con la mejor cámara réflex que te puedas permitir. Pero hazlo rápido. No estés ahí analizando, tomando una decisión, luego deshaciéndola, una y otra vez, de manera indefinida. Recuerda que tu objetivo no es ser el propietario de una estupenda y bonita cámara réflex. Tu objetivo es hacer grandes fotografías.

La cámara es un simple medio. No la meta.

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