03/11/2017

Aprende fotografía (Cap. 9): La sensibilidad del sensor y el famoso ISO.

Ya lo has visto en entradas anteriores: la combinación de diafragma y velocidad da como resultado un “paquete de luz” de mayor o menor tamaño: una apertura grande y/o un tiempo grande permiten el paso de una gran cantidad de luz y al contrario, cuando son pequeños también lo es la cantidad de luz que llega al sensor.

La sensibilidad del sensor o cuánta luz necesitas

Además de decidir la apertura y la velocidad puedes seleccionar la sensibilidad del sensor, o lo que es lo mismo, cuánta luz le hace falta para registrar la imagen.

La sensibilidad del sensor se mide en valores ISO (ISO 100, ISO 200, ISO 400…) de tal manera que un valor ISO alto significa una sensibilidad alta y por tanto que hace falta menos luz proveniente del exterior.

En la mayoría de las cámaras es posible ajustar valores intermedios de sensibilidad entre los indicados arriba (y con valores que dependen de la marca o modelo): ISO 100, 200, 250, 320, 400, 500, 640, 800… Una vez más, ir hacia la derecha o la izquierda significa menor o mayor sensibilidad, aunque sólo se divida a la mitad o se duplique al pasar de un ISO “clásico” a otro (ISO 100, 200, 400, 800, 1600,…).

Al aumentar el ISO se necesita menos cantidad de luz para hacer la foto, lo que en el ejemplo al que recurríamos en la entrada relativa a las imágenes correctamente expuestas, equivale a reducir el tamaño del vaso que queremos llenar vertiendo agua con la jarra.

Explicación gráfica de la sensibilidad ISO.

Imagina que con la jarra y un orificio de salida pequeño tardas 20 segundos en llenar completamente el vaso (lo que equivale a dejar entrar hacia el sensor la cantidad exacta de luz necesaria para exponer correctamente tu imagen):

Explicación gráfica de la sensibilidad ISO.

Aumentar la sensibilidad del sensor equivale a reducir el tamaño del vaso; si el vaso ahora es la mitad del anterior (doble sensibilidad) tardarás exactamente la mitad de tiempo en llenarlo (10”), si mantienes el tamaño del orificio por el que sale el agua:

Explicación gráfica de la sensibilidad ISO.

Al contrario también se cumple: si llenas un vaso echando agua durante 20 segundos y te interesa mantener ese tiempo aún disponiendo de menos agua, deberás usar un vaso de menor capacidad (es decir, aumentar la sensibilidad para compensar una menor disponibilidad de luz).

En resumen

Una sensibilidad baja siempre (ISO 100, ISO 200,…) te obliga a hacer una fotografía con mayor cantidad de luz (más tiempo de exposición y/o más apertura de diafragma) y una sensibilidad alta te permite realizar una imagen con menor cantidad (menor tiempo y/o menor apertura). De esa manera, actuando sobre el ISO puedes decidir en cada situación y en base a la luz disponible, la combinación de velocidad de obturación y apertura que te permitirá conseguir el efecto sobre el movimiento y/o la profundidad de campo que te interesa.

No obstante ten en cuenta que un aumento de la sensibilidad del sensor acarrea consecuencias en forma de ruido digital que puede afectar al contraste, al color y a la nitidez. La apariencia de las imágenes cambia a medida que aumenta el valor ISO (a peor, casi siempre) y aunque las cámaras son mejores cada día en este aspecto, una mayor sensibilidad acarrea una pérdida de calidad, especialmente en la gama económica de cada marca. Así pues, como norma general te conviene disparar siempre con el menor ISO que puedas usar en cada situación, aunque no debes dudar en subirlo si es la única manera de conseguir la foto que buscas.

RECENT POSTS

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies